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Seguro Marítimo y las Reglas de York y Amberes

Actualizado: 28 mar 2025

¿Qué es la avería gruesa?

En inglés es conocida como general average, y es como se describe al hecho de arrojar voluntariamente las mercancías al océano para poner a salvo su contenido, también se toma como avería gruesa cuando la tripulación del barco o las condiciones que se le presenten estén en riesgo, así que arrojar la mercancía es la mejor solución para mitigar los costos que pueda representar los hechos a los que se enfrentan; esta decisión es tomada por el capitán del barco.


Reglas de York y Amberes

En el medio del transporte de mercancía, las Reglas de York y Amberes es uno de los sustentos legales más reconocidos y que se adaptan de manera libre por su implementación cotidiana y funcionalidad, es un soporte legal y de consulta dentro de los contratos y documentos en el proceso, es un conjunto de normas alfanuméricas que regulan todo lo relacionado a la avería gruesa y cómo definirla.




Echazón - Arrojar al agua la carga, parte de ella o ciertos objetos pesados de un buque, cuando es necesario aligerarlo.
Echazón - Arrojar al agua la carga, parte de ella o ciertos objetos pesados de un buque, cuando es necesario aligerarlo.


Las Reglas de York y Amberes son actualizadas periódicamente por la Asamblea del Comité Marítimo Internacional (CMI) el cual es un organismo que se dedica a la unificación del derecho marítimo internacional y comercial fundado en 1897 en Amberes. Uno de sus principales propósitos es promover las asociaciones de derecho marítimo y colaborar con otras organizaciones internacionales. La última actualización de las Reglas de York y Amberes fue en el 2016. Con estas actualizaciones lo que busca el Comité es la adaptación de estas reglas a las situaciones actuales presentadas en materia de comercio internacional y de esta manera resolver con mayor eficiencia los temas de avería gruesa presentados a lo largo de los años.

Es importante mencionar que estas reglas no tienen reconocimiento en algunos países como lo son Francia y España, que no las utilizan más que en cierta medida no tan reconocida como en otros países.

¿De dónde surgen las Reglas de York y Amberes?

Son once normas generales que se crearon en 1860 en Gran Bretaña para crear un reglamento con validez internacional en materia de averías; luego en 1864 por medio de una nueva revisión se evaluó, rectificó y aprobó once reglas que componen las Reglas de York, y en 1877 la Asociación para la Reforma y Codificación del Derecho de las Naciones en una conferencia en Amberes se ratificaran y modificaran las reglas anteriores, incluyendo así la regla 12 y creando así las Reglas de York y Amberes sobre el proceso de liquidación de la avería común.



¿Qué temas regulan estas reglas?

Definen y regulan qué es avería común y avería gruesa, cuándo es que se contrae, qué pasa cuando uno o varios buques remolcan a otro, cuáles son los gastos admitidos y no admitidos como avería gruesa, entre otros.


Además, abordan situaciones tales como: los daños por echazón de cargamento (es decir, el sacrificio de las mercancías para salvaguardar la seguridad del buque y los tripulantes) varada voluntaria del buque, extinción de fuegos a bordo, daños causados a las máquinas y calderas, etc.


Imágenes cortesía de grupobicex.blogspot.com


Por lo que, por lo antes mencionado, podemos definir que el objeto de estas reglas es resolver las diferentes situaciones a las que se expone la mercancía, apegándose al derecho marítimo internacional en lo más posible.

Dentro de las reglas también se hace mención sobre la remuneración de salvamento, los gastos en el puerto de refugio, salarios y manutención de la tripulación y otros gastos ocasionados por la entrada al puerto de refugio, los daños causados al cargamento en la descarga por avería gruesa y la deducción del costo de las reparaciones.

Los siniestros por avería gruesa suelen ser particularmente complejos y requieren un proceso largo y laborioso para su resolución. Esto se debe a que involucran a un gran número de partes interesadas, requieren una investigación exhaustiva y deben seguirse estrictamente una serie de protocolos y procedimientos para minimizar el impacto en todos los involucrados.

A continuación te invitamos a escuchar un pequeño podcast de información, para ampliar tu conocimiento sobre el tema del proceso de reclamos:






¿Cuáles son las Reglas de York y Amberes, y cómo se dividen?


Las Reglas de York y Amberes se estructuran en dos partes principales, una de interpretación y una predominante, así como unas reglas alfabéticas:


1. Reglas con letras (A-G): Estas establecen los principios generales de la avería gruesa y cómo deben aplicarse las reglas específicas; regulan qué es la avería gruesa y cuáles pérdidas y gastos son admitidos en avería gruesa. Funcionan como un marco interpretativo y de aplicación para el resto de la norma.

Las reglas preliminares establecen que las Reglas de York y Amberes tienen prioridad sobre cualquier ley o práctica que las contradiga. Además, cuando exista una regla numérica que regule un caso específico, esa regla tendrá preferencia sobre otras reglas. Para los casos no cubiertos por las reglas numeradas, se aplicarán las reglas identificadas con letras.


La regla A define la avería gruesa y establece los requisitos que deben darse para que se verifique un acto de avería gruesa, entre estos:

  • Un acto intencional y razonable;

  • Un sacrificio o gastos extraordinario;

  • Que sea para la seguridad común;

  • Con el objeto de preservar de un peligro a los bienes.

La regla E le atribuye la carga de la prueba a quien reclame un gasto o pérdida en avería gruesa a los fines de su admisión y posterior derecho a obtener la contribución en el pago, debiendo notificar al liquidador de la avería en un período de 12 meses, la pérdida o gasto so pena que el valor contribuyente sea calculado de acuerdo con la información de que disponga el liquidador.

La regla G estipula que la avería gruesa se ajustará, tanto en lo que respecta a la pérdida como a la contribución, sobre la base de los valores en la fecha y el lugar en que termina la aventura marítima. Esta regla no afecta la determinación del lugar donde se practicará la avería gruesa.


2. Reglas numeradas en romanos (I-XXIII): Estas regulan situaciones específicas de avería gruesa, como el jettison (lanzamiento de carga al mar), daños por extinción de incendios, gastos de remolque, varadas forzadas, etc.

Las reglas numeradas contemplan los casos que son admitidos como avería gruesa y el procedimiento para su liquidación.

Como novedad, esta última versión de las reglas admite los gastos incurridos por las partes en la aventura marítima por concepto de salvamento. Asimismo, la regla XVII presenta una variación, que se refiere a la posibilidad que tiene el ajustador de excluir de la contribución en la avería gruesa a cualquier carga, si considera que el costo de incluirla en el ajuste probablemente sea desproporcionado a su eventual contribución.


Diferencia entre las reglas alfabéticas y las reglas numéricas

En resumen, las Reglas A-G fijan los principios generales, mientras que las Reglas I-XXIII detallan la aplicación de esos principios en casos concretos.


¡Es importante saber!


¿Qué es la avería simple?

A diferencia de la avería gruesa, la avería simple es un concepto más claro y definido. Se refiere a daños, pérdidas o desgastes sufridos por una embarcación debido a factores externos, como accidentes o incidentes imprevistos. En este caso, las consecuencias de los daños recaen sobre la persona o entidad responsable de los hechos. También se conoce como avería particular.


Prevenir averías gruesas y simples

Una estrategia para minimizar riesgos.

Aunque las averías marítimas son eventos impredecibles que pueden afectar a todas las partes involucradas en una embarcación, no hay forma de evitarlas por completo. Sin embargo, existe una medida que puede ayudar a reducir el impacto negativo de estas situaciones: contratar un seguro de carga que proteja tus mercancías y la estabilidad financiera de tu empresa. De esta manera, podrás mitigar las consecuencias financieras de una avería y asegurar la continuidad de tus operaciones.


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